Hoy te traigo buenas noticias, y es que, todo cambia.
Tú. Yo. Nosotros. Cambiamos.
Él. Ella. Ellos. Cambian.
Las personas cambian.
Los sentimientos cambian.
Las relaciones cambian.
Nada se salva de cambiar, ni siquiera el tiempo.
Los segundos, minutos, horas y días transcurren uno tras otro sin detenerse, se deslizan lenta pero incesantemente como los granos de un reloj de arena.
La diferencia entre el tiempo y nosotros, es que el primero, además de cambiar, es también el culpable de cambiarnos, mientras que nosotros no podemos hacer nada más que asumir los cambios y continuar. Mejor o peor. Pero continuar.

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