jueves, 13 de febrero de 2014

Bailar.

Era algo que siempre había querido hacer.

Tu mano izquierda sosteniendo mi mano derecha. Mi mano izquierda sobre tu hombro derecho. Tu mano derecha en mi espalda. Juntos, muy juntos.

Paso, paso, paso. Miro al suelo, no quiero pisarte. Soy torpe, ya lo sabes. Tú me pisas. No sabes bailar, yo tampoco. ¿A quién le importa? Juntos, muy juntos.

La música suena. Era la tercera vez que empezaba la canción, pero el ritmo seguía siendo el mismo, aunque sin llegar a hacerse monótono. Lento, muy lento. Juntos, muy juntos.

Paso, paso, paso. Levanto mi mirada del suelo, y ahí están, tus ojos. Oh Dios, tus ojos. Creo que voy a perder el ritmo al igual que me he perdido en ellos. Entonces tú sonríes, y como si en las comisuras de tus labios hubiesen dos finos hilos que llegasen hasta los míos, tu sonrisa dibuja en mi boca otra igual. Juntos, muy juntos.

Notas lentas, mágicas, danzan a nuestro alrededor, borrando poco a poco todo rastro de existencia de cualquier otro ser vivo. No sé si antes estábamos solos en la habitación, de hecho, ni si quiera sé si había alguien a nuestro alrededor ahora mismo, de ser así, no los percibía. Ni los veía ni los escuchaba. Mis cinco sentidos estaban puestos en ti. En nuestro baile. Juntos, muy juntos.

Paso, paso, paso. ¿Te has dado cuenta? Ya no nos pisamos, estamos aprendiendo a bailar. O algo así. La canción cambia de ritmo solo por un momento. Levantas tu mano izquierda haciendo que mi brazo derecho se eleve y con un suave contoneo haces que de una vuelta sobre mi misma. Y justo antes de que pierda el equilibrio, posas tus manos sobre mi cintura. Yo entrelazo mis brazos en tu cuello. Acercas tu rostro. Nuestras frentes juntas y las narices rozándose. Cierro los ojos. Me dejo llevar. Sonrío. Juntos, muy juntos.

¿Qué hora es? ¿Cuanto tiempo llevamos bailando? La verdad es que no me importa, sería capaz de estar así horas. Nuestros rostros rozándose. Nuestros ojos cerrados. Nuestros labios, inquietos y juguetones, dibujando sonrisas, buscando besos. Nuestras manos asegurándose de que no nos separamos. Juntos, muy juntos.

El volumen de la música disminuye poco a poco. Llega el fin de la canción. Abro los ojos.

¿Qué me dices, me concedes otro baile, esta vez, de verdad?


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