domingo, 9 de febrero de 2014

Mentiras.

Las mentiras habían controlado mi vida durante demasiado tiempo. Siempre pretendían evitar un problema, mentiras piadosas las llaman. Pero llegó un punto donde me acostumbré a mentir y todo para evitar que alguien sufriese sin tener en cuenta que consecuencias me traería eso a mí. Era estúpido pensar que mentir no me traería consecuencias, por que siempre lo hacía, y cada vez peores. Pero me bastaba pensar que gracias a mis mentiras la vida de alguien era un poco más fácil, o eso era lo que creía.

El problema llegó cuando, sin darme cuenta, también me mentía a mi misma. Una y otra vez, todos los días, sin ser del todo consciente de ello, me dibujaba una sonrisa frente al espejo. Me sonreía a mi misma y pensaba: "Todo está bien". Imbécil.



Los días fueron pasando y el tintero de sonrisas se fue vaciando y, conforme pasaba el tiempo, al igual que el tintero, me iba sintiendo más vacía. Pero intentaba ignorar ese sentimiento, no quería admitirlo, no podía. El solo hecho de pensar que las cosas hacía mucho tiempo que ya no eran lo mismo, que la situación me superaba y que ya no era feliz, era algo que simplemente me aterrorizaba. Había luchado tanto, había dado tanto, había llorado tanto. ¿Para qué? ¿Para que todo terminase? No, no podía admitirlo.

Pero la solución que escogí era la peor. Me callé y continué aguantando. Me autoconvencí a mi misma de que todo lo que pensaba y sentía no era cierto. Así continué pasando los días, intentando mostrar mi mejor cara. Gran error.

¿Por qué? Porque al final llegó el día, el tintero se agotó y yo con él. Pasé de un todo a un nada en solo un momento. Dejé de convencerme a mi misma de lo que no era y no quise buscar una solución, y con eso, solo terminé por destrozar todo por lo que había luchado, sufrido y llorado.

Ponerle fin era lo mejor, pero lo hice mal, me mentí demasiado, retrase las cosas intentando solucionarlo todo yo sola. No pude.

Y así, el último verso de nuestra historia terminó dejándonos un sabor amargo en la boca y el corazón.





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